«La “forma” artística es aquello que es capaz de disparar una experiencia estética».


No hay efecto en Esquilo, en Los Siete… sino una incursión o atrapamiento del sujeto o receptor, porque al percibir yo esa obra tan extraña que pudiera ser un objeto me saca fuera de la institución y, así asisto a la génesis del sentido. La trampa es que al producir un pseudo-objeto no es directamente la epojé y el salir fuera del sistema de pensamiento, que es muy difícil, pues tendría que destruirme a mí mismo.
El verdadero efecto, que entonces deja de ser efecto, implica que con esa trampa extraña donde el artista no se sale de su tiempo ni de su institución, hace volver a la realidad su propia procedencia; combatir la institución mediante sus armas. Mediante esa construcción de una apariencia de objeto me rompe el tiempo y me saca, al recibir eso, de mi institución. Y es cuestión más espacial que temporal, que se suspende.





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